martes, 22 de enero de 2013


DIMENSIONES DE LA PRÁCTICA DOCENTE

El análisis de la práctica docente a partir de las relaciones mencionadas en el apartado anterior, (ver nota al final) es una tarea sumamente difícil. para facilitarla, dichas relaciones se han organizado en seis dimensiones con el fin de que estas últimas constituyan la base para el análisis de la práctica docente. le hemos dado los nombres de personal, interpersonal, social, institucional, didáctica y valoral. cada una de ellas destaca un conjunto de relaciones del trabajo docente y las hemos definido de la siguiente forma:

Dimensión personal
La docencia es una profesión hecha por personas, dedicada a la formación de personas. en ella, la persona del maestro es una de las más importantes. como todo ser humano, el maestro es un ser no acabado, capaz de conocerse a sí mismo, de superar sus debilidades, de reconocer sus cualidades y defectos, sus motivos y necesidades. es un ser con ideales, éxitos y fracasos. todo esto se refleja en la educación que imparte, haciendo de ella una práctica esencialmente humana.
Así, al referirnos a cuestiones de tipo personal en un análisis sobre el trabajo docente, estamos afirmando la importancia que tiene, en una profesión que se ocupa de la formación de personas, la persona del maestro. por esto, al reflexionar sobre esta dimensión, invitamos al maestro a reconocerse como ser histórico, capaz de analizar su presente y de construir su futuro.
Lo invitamos a reflexionar, entre otros aspectos, sobre los siguientes: los motivos por los cuales eligió la docencia y por los que permanece en ella; las metas que inicialmente se proponía alcanzar y de qué manera, al pasar el tiempo, han ido evolucionando; el grado en que se encuentra satisfecho con su trabajo; las experiencias de todo tipo que han sido más significativas en su vida como maestro; la importancia que ha dado a su trabajo en su vida personal y familiar; los sentimientos de éxito o fracaso profesional; lo que actualmente se propone lograr y la forma en que ha ido conformando su estilo pedagógico particular.

Dimensión institucional
El trabajo del maestro se inscribe en un sistema educativo y se realiza en una escuela; s son espacios institucionales que determinan condiciones específicas de trabajo, definen procedimientos administrativos y establecen normas para la práctica docente. frente a estas condiciones institucionales, el maestro conjunta sus intereses, habilidades y conocimientos para definir una orientación propia a su quehacer.
Algunos de esos aprendizajes son: rutinas de trabajo, formas de relación con las autoridades escolares, concepciones sobre su papel, concepciones sobre las relaciones de la escuela con la comunidad, tradiciones y costumbres escolares, festejos. todos estos aprendizajes, aunados a la situación laboral de los maestros en cuestiones como salario, prestaciones, organización sindical, participación, que se refieren al magisterio como trabajo, los van moldeando de alguna manera.

Dimensión interpersonal
En la práctica educativa, como en toda actividad humana, se genera un cierto tipo de relaciones entre las personas involucradas en ella, particularmente entre los maestros, alumnos, padres de familia y directivos de la escuela. estas relaciones constituyen la dimensión interpersonal de la práctica docente.          
 En el análisis proponemos destacar la importancia que tienen el tipo de convivencia y las relaciones interpersonales que se dan en la escuela, como la base de un conjunto de aprendizajes sumamente importantes para maestros y alumnos.
La colaboración o la rivalidad, el individualismo o la solidaridad, la sumisión o la confianza en sí mismo, el diálogo o la arbitrariedad, la autonomía o la dependencia, son algunos ejemplos de aprendizajes sociales que se propician a través de las relaciones interpersonales que se viven cada día en la escuela.

Dimensión social
El trabajo docente es un quehacer social que se desarrolla en un contexto particular histórico, político, cultural, económico y social, que le imprime ciertas exigencias al trabajo del maestro y que al mismo tiempo es el espacio de incidencia de sus enseñanzas.   
En esta dimensión invitamos al maestro a reflexionar sobre el sentido de su quehacer en el momento histórico que vive, en el contexto particular en el que se desempeña; en las expectativas que hay sobre él y las presiones que recibe tanto por parte del sistema como de los destinatarios de sus tareas. revisar, asimismo, la concepción que tiene de su función ante la sociedad, así como de las distintas formas en que la expresa desde la escuela.

Dimensión didáctica
Ante cada nuevo grupo de estudiantes, la tarea específica del maestro es facilitarles el acceso al conocimiento, para que se apropien de él y lo recreen, hasta que logren “decir su palabra frente al mundo” (1).
Al considerar esta dimensión, cada maestro tiene la oportunidad de analizar la forma en que se acerca al conocimiento para transformarlo en materia de enseñanza en el salón de clases.

Invitamos al maestro a recuperar y analizar cuestiones como los métodos de enseñanza que utiliza, la forma en que organiza el trabajo con sus alumnos, el grado de conocimiento que tiene de ellos, las normas que rigen el trabajo en el aula, los tipos de evaluación que emplea, la manera en que enfrenta los problemas académicos de sus alumnos y los aprendizajes adquiridos por ellos.

Dimensión valoral
 El proceso educativo nunca es neutro, siempre está orientado por un principio ético hacia la consecución de ciertos valores; en él, el maestro tiene un lugar especial en la formación de ideas, actitudes y modos de interpretar la realidad en sus alumnos.
 Los valores que guían la práctica educativa cobran vida y se recrean o se invalidan en el salón de clases y en la escuela, a través de las personas y sus relaciones interpersonales.
 Al analizar esta dimensión los invitamos a que reflexionen en el conjunto de creencias, actitudes, convicciones e ideología que conforman su código valoral, a partir del cual su vida personal y profesional adquiere un determinado significado.
La importancia de analizar aspectos valorales se debe al hecho de que cada maestro, de manera intencional o inconsciente, está comunicando continuamente su forma de ver y entender el mundo; de valorar las relaciones humanas y de apreciar el conocimiento, lo cual tiene gran trascendencia en la experiencia formativa que el alumno vive en la escuela.



MALESTAR DOCENTE
Nunca como ahora  los docentes de educación básica habían estado  sometidos a demandas tan intensas, complejas y veces contradictorias por parte de las autoridades educativas, sociedad, directivos, padres de familia y alumnos. Aunado a ello, las condiciones de trabajo como excesivo número de alumnos, inadecuadas instalaciones, alumnos problemáticos, ambientes adversos entre compañeros, numerosos cambios políticos y sociales... Las consecuencias afectan  su  bienestar físico y psíquico  causando malestar docente. Básicamente, cuando se habla de malestar docente se hace referencia a un fenómeno que afecta  a buena parte de los docentes y que se origina en respuesta a una serie de factores o acontecimientos negativos que aquejan a dichos docentes en el marco educativo.
Según Martínez (2001) hay consenso  entre los investigadores de la salud en el trabajo docente (en publicaciones conocidas desde los años 60’s  en Europa y desde los 80’s en Amé-rica del Sur, Ecuador, Chile y Argentina) para afirmar que el deterioro registrado  es producto de  las malas condiciones de trabajo. Así; los docentes sometidos a intensas presiones y complejas demandas pueden quedar literalmente “quemados” padeciendo el conocido  síndrome “burnout”; es una patología de desgaste profesional y se considera como una fase avanzada del estrés laboral considerado este como un factor importante que interacciona con otras variables biológicas y sociales, dando lugar a numerosas enfermedades físicas y mentales. 
El término “burnout” o agotamiento profesional, ha pasado una época de ferviente interés a partir de los trabajos de C. Maslach desde 1976, quien dio conocer esta palabra de forma pública  dentro del congreso anual de la Asociación de  psicología APA,  refiriéndose a una situación  cada vez más  frecuente entre los trabajadores de servicios humanos, y era el hecho de que después de meses o años de dedicación, estos trabajadores terminaban “quemándose”.
Según de la Torre (2003), en algunos países europeos el malestar docente presenta una amplia repercusión en la calidad del servicio educativo ofertado, desde los años setenta vienen proliferando estudios; en el  Reino Unido el costo anual que el estrés docente supone para el ministerio de educación es de  360  millones de dólares, en España el  13% de docentes  presenta trastornos psicosomáticos y  el 50% alcanza la depresión leve, en Francia el 35% del profesorado sufre depresiones reactivas y neurosis de ansiedad. Las sociedades orientales no constituyen la excepción: en China, el 15.38% manifiesta depresión y un 5.19% ansiedad. En EE.UU entre el 27% y el 45% presentan fuerte tensión emocional. En Nueva Zelanda se han realizado estudios con docentes universitarios y el 27% está insatisfecho con las condiciones de trabajo.
En México se sitúan cifras de afectados  por el malestar docente en un 25% del  profesorado. Es factible  hacerse una idea de la magnitud del problema al multiplicar el número de profesores afectados por la cifra de alumnos que  integra un grupo de 50 alumnos.
De acuerdo con Cunningham (2004), algunos de los factores que inducen a la aparición de los síntomas del malestar docente son: 
•Años de servicio: los docentes con una experiencia comprendida entre cero y diez  años sufrían niveles de “burnout” más elevados que el resto del profesorado.
•Sector de trabajo: los profesores del sector público en comparación  con los privados presentan puntuaciones más elevadas en depresión así como en estrés.
•Personalidad: Los profesores con gran carisma, idealismo, perfeccionismo y búsqueda de metas son más susceptibles de sufrir “burnout”.
•Interacciones sociales: relaciones del profesor con los alumnos, compañeros de profesión, padres y resto de la comunidad educativa.
Centrando el tema  en investigaciones concretas a nivel internacional, los profesores rurales de Washington  consideran la premura de tiempo como el agente más estresante, seguido por otros como la falta de apoyo por parte de la administración, escasa motivación de los alumnos, indisciplina. De  un extenso análisis realizado por Marlow y colaboradores (1996)  en 18 estado  del noreste, sur, sureste y centro-oeste de los EE.UU se desprende que los aspectos que conducen a los profesores  de primaria y secundaria  a pensar en la posibilidad  de abandonar las  profesión son:
a) Falta de disciplina
b) Escasa motivación de los alumnos
c) Pobres actitudes en los alumnos
d) Pérdida de respeto de la comunidad hacia el docente
e) Inadecuadas condiciones de trabajo
f) Exiguas retribuciones
g) Escasa efectividad en el trabajo
h) Aburrimiento debido a la rutina
i) Estrés y frustración
j) Incompetencia y falta de cooperación  de la administración
En opinión de Young (2004), le seguirían otros aspectos como:
a) Agravamiento de las condiciones sociales
b) Inadecuadas retribuciones
c) Amenazas de despido
d) Comportamiento de los estudiantes y relaciones con ellos
e) Mal ambiente de trabajo
f) Pobre participación en la toma de decisiones
g) Escaso apoyo de los padres
h) El factor tiempo
i) Insuficiente preparación
j) Exceso de trabajo
k) Escasas retribuciones
En una investigación llevada cabo en el noroeste de Inglaterra  se puso de manifiesto  que los mayores agentes estresantes eran los derivados de las interacciones sociales (relaciones del profesor con los alumnos, compañeros de profesión, padres y  resto de la comunidad educativa), la administración y  el factor tiempo, continúas innovaciones en la enseñanza. En Australia respaldan la idea de que  un pobre apoyo social incide directamente en el desarrollo del “burnout” del profesor.
En la isla de Malta se observó que los profesores más insatisfechos presentaban un mayor índice de ausentismo, siendo más probable el abandono del grupo. En Israel, existen claras relaciones entre el  “burnout y  las percepciones que manejan los profesores sobre sí mismos, así como entre el “burnout” y la visión que tienen dichos docentes sobre la forma en que son percibidos por los demás. Para los profesores de Hong Kong los seis factores que más estrés producen son:
a)El mal comportamiento y desinterés de los alumnos
b)La función inspectora
c)Demandas del currículo
d) Los requerimientos al margen del enseñanza
e)El excesivo trabajo
f) Falta de reconocimiento social de la profesión
En el contexto  pedagógico, Polaino (1982), diferencia cinco grupos de variables:
a) Dificultades propias de enseñanza-aprendizaje: dificultades en la práctica
de la enseñanza individualizada, programaciones, temporalizaciòn de las actividades, evaluación de los alumnos, despertar y mantener el interés de los alumnos, conocimiento de la materia  a enseñar y metodología correspondiente.
b) Problemas derivados de la interacción profesor-alumno: incumplimiento de las normas por parte de los alumnos, actitudes negativas hacia el aprendizaje, adaptación a las características individuales de los alumnos y la rutina de clase.
c) Efectos que dimanan de la egoimplicación  del profesor en su actividad docente: las evaluaciones que sufre el profesor por los restantes miembros de la comunidad educativa, la escasa consideración social de la profesión, el engaño de los alumnos, la autoevaluación  del docente y la aceptación de las ideas del otro.
d) Consecuencias de la percepción de inadecuación del profesor para lograr sus objetivos: dudas sobre la autoidoneidad del docente, conservar el equilibrio personal y con aquella que los alumnos esperan del profesor.
e) Las que emanan debido a la ansiedad de la expectación: la falta de tiempo para preparar las clases, para aplicar los conocimientos de forma satisfactoria, mantener una comunicación fluida con los alumnos y descansar del trabajo diario.

http://www.colposgrado.edu.mx/memorias/guzman.pdf

Oscar Alfonso Moreno Loera

GUION DEL VIDEO

https://docs.google.com/file/d/0B2e1LJL8ZTd8RUphMUdWdkI3dTA/edit

Feminización de la docencia.
Un fenómeno ampliamente documentado en los países occidentales es la llamada feminización docente, entendida como la incorporación mayoritaria de mujeres a la enseñanza elemental, en comparación con los hombres. A finales del siglo XIX, gran cantidad de jóvenes ingresaron al mercado laboral como profesoras de primaria en varios países industrializados (75% del total de docentes en Estados Unidos, 68% en Italia, 66% en Inglaterra y 65% en Canadá) (Albisetti, 1993).
La primera explicación que se dio a la feminización docente fue de carácter económico: las mujeres tomaban los puestos que los hombres rechazaban. Por ejemplo, Schmuck (1987:75–76) argumentó para el caso de Estados Unidos que: "La industrialización generó mejores oportunidades de empleo para los hombres que el trabajo docente". Otro argumento fue su disposición natural, en tanto madres, al cuidado de los menores (Albisetti, 1989; Preston, 1993).
Las anteriores explicaciones fueron matizadas posteriormente, ante la evidencia de que en otros países –también industrializados– la participación de maestras era bastante menor como en Dinamarca (28%) o Alemania (29%), señalando que algunas políticas de contratación limitaban el ingreso de mujeres a la docencia; por ejemplo, en las primarias germanas decimonónicas no aceptaban mujeres casadas (Harrigan, 1992; Van Essen, 1999; Hoock–Demarle, 1993).
Especialistas en el tema recomiendan que para una mejor comprensión del proceso de feminización docente en el siglo XIX es necesario analizar diversos factores entreverados como la formación profesional, las políticas de contratación, estatus y salario y la ubicación de las escuelas (rurales–urbanas) (Albisetti, 1993; Harrigan, 1992; Sager, 2007).
Para el caso de México, historiadoras del periodo han señalado la creciente participación de mujeres en la enseñanza elemental (Bazant, 2002a; Chaoul, 2002; López, 1997; 2008).Bazant (1993:144) comenta que "las mujeres fueron desplazando a los hombres en el magisterio […] esto se debía a que la carrera de normalista era bien vista por la sociedad [para las jóvenes], por ciertos rasgos de carácter como el amor y la bondad […]". En la misma línea Galván (2002:111) destaca "se pensaba que la carrera del magisterio era apta para las mujeres".

Las cifras: personal docente de las escuelas primarias en el DF (1875 y 1905)
La educación en el periodo era unisexual: había escuelas de niños, de niñas y unas cuantas mixtas. Una revista educativa hacía en 1874 claras recomendaciones al respecto:
En los pueblos pequeños, donde no sea posible tener distinta escuela para los discípulos de diferente sexo, debiendo estar reunidos en la misma sala, es preciso separarlos rigurosamente por medio de un tabique bastante elevado (La Enseñanza. Revista Americana de Instrucción y Recreo, 1874:102 ).
El director de Instrucción, José Díaz Covarrubias reporta en 1875 que en el país trabajan más de 8 mil preceptores en primaria, de los cuales "sólo una cuarta parte son mujeres y sirven las escuelas de niñas y el corto número de las escuelas mixtas". En el Distrito Federal trabajaban 167 docentes de primaria, de ellos 56.8% eran mujeres Treinta años después, de mil 46 docentes, 76.2% del personal de primaria eran mujeres (gráfica 1).


¿Cómo y por qué las maestras llegaron a ser mayoría?
Oportunidades educativas para las niñas/espacios laborales para las mujeres
Es conocido el impulso que el gobierno de Porfirio Díaz dio a la educación elemental,17 lo que no se ha dicho, es que esta política benefició especialmente a las niñas. En 1875 había matriculados en escuelas primarias del Distrito Federal 12 mil 255 estudiantes, de los cuales 33.3% eran niñas; cada escuela era atendida por un solo docente (Díaz Covarrubias, 1875). Para 1910, había 52 mil 80 estudiantes matriculados en primaria elemental, de los cuales 50.7% eran niñas (Informes presentados al Congreso Nacional de Educación Primaria, 1911).18 Para entonces, las primarias elementales comprendían cinco grados y había un ayudante por cada grado.
La escolarización de las niñas generó espacios laborales para las mujeres. Como comenté anteriormente, había tres tipos de escuelas primarias: de niñas, de niños y mixtas. En treinta años (1875–1905) se abrieron 85 nuevas primarias para niñas (contra 45 de niños) en el Distrito Federal (gráfica 2), lo que implicó una buena cantidad de espacios laborales para las maestras.19
Una norma no escrita que se siguió en el periodo fue que el director de las primarias de niños fuera siempre un hombre y los ayudantes eran hombres o mujeres. En las primarias de niñas y mixtas, tanto directoras como ayudantes eran todas mujeres.

Entre 1875 y 1905 en la Ciudad de México se incrementó en 42% la cantidad de escuelas primarias; en el resto de los municipios el aumento fue de 66%. El crecimiento sustantivo se presenta a partir de 1896, cuando las escuelas pasan a depender de la DGIP.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1405-66662009000300005&script=sci_arttext

Oscar Alfonso Moreno Loera
  


DIMENSIONES DE LA PRACTICA DOCENTE:

DIMENSIONES DE LA PRACTICA DOCENTE

  • DIMENSIÓN PERSONAL Práctica docente: práctica humana. Maestro: cualidades y características propias Ser histórico: ideales, motivos, proyectos de vida personal dan orientación a la vida profesional. Decisiones que vinculan quehacer profesional con vida cotidiana no escolar. 
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  • . DIMENSIÓN INSTITUCIONAL Escuela como organización. Escenario Práctica docente: colectivamente construida y regulada Pertenencia institucional Coherencia entre prescripciones institucionales y decisiones individuales Estilos de gestión. Modos de comunicación. Tradiciones. Costumbres. normativas 
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  • . DIMENSIÓN INTERPERSONAL Construcción social: resultado de actuación individual y colectiva “ Clima institucional”: entretejido de relaciones interpersonales. Necesidad de acordar y disentir, participar en acciones, construir proyectos 
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  • . DIMENSIÓN SOCIAL Se percibe y actúa como agente educativo, considerando los diversos sectores sociales Considera igualdad de oportunidades educativas. Analiza la repercusión de las condiciones culturales y socioeconómicas de los alumnos en las decisiones y prácticas Es el espacio donde se pone en juego de manera más clara la igualdad de oportunidades educativas. 
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  • . DIMENSIÓN DIDÁCTICA Dirigir y facilitar interacción entre alumnos y saberes. Conducir situaciones de enseñanza y potenciar aprendizajes de alumnos. Analizar sus estrategias de enseñanza, tipos de evaluación que emplea, etc. 
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  • . DIMENSIÓN VALORAL Proceso educativo: nunca es neutral Da cuenta de valores, forma de ver y entender el mundo. Influye en ideas, actitudes y modos de interpretar la realidad. Normatividad explícita e implícita, “reglas de juego”. Vida cotidiana escolar: qué valores se están formando a través de la estructura de relaciones y de organización .
FUENTE:
 http://www.slideshare.net/virgirod/dimensiones-de-la-practica-docente
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MALESTAR DOCENTE

 

 

El agotamiento producido por excesivas horas de trabajo y, a veces, por traslados a distintos establecimientos educativos hace que se instale en los docentes una pérdida de hábitos higiénicos y dietéticos normales. A esto se suma la incertidumbre por el futuro. Ambos casos, redundan en un incremento del stress.
Dentro de los factores estresantes apunta Bergalli nos encontramos con la necesidad de actualización permanente, la paradójica situación de tener que cumplir muchas veces la tarea frente a la resistencia o rechazo de aquel a la que va dirigida, la desintegración del grupo familiar y las tendencias actuales a promover una igualdad absurda entre docentes y alumnos: ninguno es más importante que otro, cualquiera puede exponer sus ideas sobre cualquier tema aunque carezcan de todo sentido. Todo esto lleva a una pérdida de la autoridad del docente.
El malestar de maestras y profesores, al decir de la autora de la tesis, se manifiesta de diversas maneras.
Cambios en la valoración de la función docente: Es el resultado del vaciamiento de sentido que produce la actual organización del trabajo docente.
·         Ausencia de una dinámica del reconocimiento:
La burocratización del trabajo en el ámbito escolar anuló la función docente y, en consecuencia, el reconocimiento y la autovaloración vinculados con ésta. La capacidad pedagógica, el deseo por el conocimiento y la transmisión quedan relegados por el llenado de planillas, cuidado de la disciplina, la preocupación por la responsabilidad civil y la asistencia a cursos sólo por puntaje. El docente se encuentra en la trampa de pretender ser reconocido en aspectos vinculados específicamente con la enseñanza, que, por otra parte, el sistema y las autoridades educativas no reconocen.
·         Las relaciones vinculares:
Una encuesta realizada en una población de 36 maestros reveló que el aula y la función de enseñanza permanecen como fuente de satisfacción. En relación con su función específica y su contexto, el docente no experimenta el mismo malestar que en el ámbito no áulico. Un número considerable de docentes daba cuenta del impacto provocado en el espacio familiar por el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida. Muchos de ellos utilizan estrategias de afrontamiento para bajar la tensión propia de la carga psíquica derivada de la situación laboral. Tales prácticas funcionan como descarga de elementos negativos que tensionan al docente y con los cuales podría contagiar a su entorno.
·         La tecnología avanza sobre el aula:
La formación es otro de los aspectos en que los docentes manifiestan insatisfacción. Es importante en el proceso de reorientación profesional que descubran o redescubran habilidades, destrezas, capacidades que puedan conjugarse con la actual realidad de la escuela.