martes, 22 de enero de 2013


Feminización de la docencia.
Un fenómeno ampliamente documentado en los países occidentales es la llamada feminización docente, entendida como la incorporación mayoritaria de mujeres a la enseñanza elemental, en comparación con los hombres. A finales del siglo XIX, gran cantidad de jóvenes ingresaron al mercado laboral como profesoras de primaria en varios países industrializados (75% del total de docentes en Estados Unidos, 68% en Italia, 66% en Inglaterra y 65% en Canadá) (Albisetti, 1993).
La primera explicación que se dio a la feminización docente fue de carácter económico: las mujeres tomaban los puestos que los hombres rechazaban. Por ejemplo, Schmuck (1987:75–76) argumentó para el caso de Estados Unidos que: "La industrialización generó mejores oportunidades de empleo para los hombres que el trabajo docente". Otro argumento fue su disposición natural, en tanto madres, al cuidado de los menores (Albisetti, 1989; Preston, 1993).
Las anteriores explicaciones fueron matizadas posteriormente, ante la evidencia de que en otros países –también industrializados– la participación de maestras era bastante menor como en Dinamarca (28%) o Alemania (29%), señalando que algunas políticas de contratación limitaban el ingreso de mujeres a la docencia; por ejemplo, en las primarias germanas decimonónicas no aceptaban mujeres casadas (Harrigan, 1992; Van Essen, 1999; Hoock–Demarle, 1993).
Especialistas en el tema recomiendan que para una mejor comprensión del proceso de feminización docente en el siglo XIX es necesario analizar diversos factores entreverados como la formación profesional, las políticas de contratación, estatus y salario y la ubicación de las escuelas (rurales–urbanas) (Albisetti, 1993; Harrigan, 1992; Sager, 2007).
Para el caso de México, historiadoras del periodo han señalado la creciente participación de mujeres en la enseñanza elemental (Bazant, 2002a; Chaoul, 2002; López, 1997; 2008).Bazant (1993:144) comenta que "las mujeres fueron desplazando a los hombres en el magisterio […] esto se debía a que la carrera de normalista era bien vista por la sociedad [para las jóvenes], por ciertos rasgos de carácter como el amor y la bondad […]". En la misma línea Galván (2002:111) destaca "se pensaba que la carrera del magisterio era apta para las mujeres".

Las cifras: personal docente de las escuelas primarias en el DF (1875 y 1905)
La educación en el periodo era unisexual: había escuelas de niños, de niñas y unas cuantas mixtas. Una revista educativa hacía en 1874 claras recomendaciones al respecto:
En los pueblos pequeños, donde no sea posible tener distinta escuela para los discípulos de diferente sexo, debiendo estar reunidos en la misma sala, es preciso separarlos rigurosamente por medio de un tabique bastante elevado (La Enseñanza. Revista Americana de Instrucción y Recreo, 1874:102 ).
El director de Instrucción, José Díaz Covarrubias reporta en 1875 que en el país trabajan más de 8 mil preceptores en primaria, de los cuales "sólo una cuarta parte son mujeres y sirven las escuelas de niñas y el corto número de las escuelas mixtas". En el Distrito Federal trabajaban 167 docentes de primaria, de ellos 56.8% eran mujeres Treinta años después, de mil 46 docentes, 76.2% del personal de primaria eran mujeres (gráfica 1).


¿Cómo y por qué las maestras llegaron a ser mayoría?
Oportunidades educativas para las niñas/espacios laborales para las mujeres
Es conocido el impulso que el gobierno de Porfirio Díaz dio a la educación elemental,17 lo que no se ha dicho, es que esta política benefició especialmente a las niñas. En 1875 había matriculados en escuelas primarias del Distrito Federal 12 mil 255 estudiantes, de los cuales 33.3% eran niñas; cada escuela era atendida por un solo docente (Díaz Covarrubias, 1875). Para 1910, había 52 mil 80 estudiantes matriculados en primaria elemental, de los cuales 50.7% eran niñas (Informes presentados al Congreso Nacional de Educación Primaria, 1911).18 Para entonces, las primarias elementales comprendían cinco grados y había un ayudante por cada grado.
La escolarización de las niñas generó espacios laborales para las mujeres. Como comenté anteriormente, había tres tipos de escuelas primarias: de niñas, de niños y mixtas. En treinta años (1875–1905) se abrieron 85 nuevas primarias para niñas (contra 45 de niños) en el Distrito Federal (gráfica 2), lo que implicó una buena cantidad de espacios laborales para las maestras.19
Una norma no escrita que se siguió en el periodo fue que el director de las primarias de niños fuera siempre un hombre y los ayudantes eran hombres o mujeres. En las primarias de niñas y mixtas, tanto directoras como ayudantes eran todas mujeres.

Entre 1875 y 1905 en la Ciudad de México se incrementó en 42% la cantidad de escuelas primarias; en el resto de los municipios el aumento fue de 66%. El crecimiento sustantivo se presenta a partir de 1896, cuando las escuelas pasan a depender de la DGIP.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1405-66662009000300005&script=sci_arttext

Oscar Alfonso Moreno Loera
  


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