DIMENSIONES DE LA PRÁCTICA
DOCENTE
El análisis de la práctica
docente a partir de las relaciones mencionadas en el apartado anterior, (ver
nota al final) es una tarea sumamente difícil. para facilitarla, dichas
relaciones se han organizado en seis dimensiones con el fin de que estas
últimas constituyan la base para el análisis de la práctica docente. le hemos
dado los nombres de personal, interpersonal, social, institucional, didáctica y
valoral. cada una de ellas destaca un conjunto de relaciones del trabajo
docente y las hemos definido de la siguiente forma:
Dimensión personal
La docencia es una profesión
hecha por personas, dedicada a la formación de personas. en ella, la persona
del maestro es una de las más importantes. como todo ser humano, el maestro es
un ser no acabado, capaz de conocerse a sí mismo, de superar sus debilidades,
de reconocer sus cualidades y defectos, sus motivos y necesidades. es un ser
con ideales, éxitos y fracasos. todo esto se refleja en la educación que
imparte, haciendo de ella una práctica esencialmente humana.
Así, al referirnos a cuestiones
de tipo personal en un análisis sobre el trabajo docente, estamos afirmando la
importancia que tiene, en una profesión que se ocupa de la formación de
personas, la persona del maestro. por esto, al reflexionar sobre esta
dimensión, invitamos al maestro a reconocerse como ser histórico, capaz de
analizar su presente y de construir su futuro.
Lo invitamos a reflexionar, entre
otros aspectos, sobre los siguientes: los motivos por los cuales eligió la
docencia y por los que permanece en ella; las metas que inicialmente se
proponía alcanzar y de qué manera, al pasar el tiempo, han ido evolucionando;
el grado en que se encuentra satisfecho con su trabajo; las experiencias de
todo tipo que han sido más significativas en su vida como maestro; la
importancia que ha dado a su trabajo en su vida personal y familiar; los
sentimientos de éxito o fracaso profesional; lo que actualmente se propone
lograr y la forma en que ha ido conformando su estilo pedagógico particular.
Dimensión institucional
El trabajo del maestro se
inscribe en un sistema educativo y se realiza en una escuela; s son espacios
institucionales que determinan condiciones específicas de trabajo, definen
procedimientos administrativos y establecen normas para la práctica docente.
frente a estas condiciones institucionales, el maestro conjunta sus intereses,
habilidades y conocimientos para definir una orientación propia a su quehacer.
Algunos de esos aprendizajes son:
rutinas de trabajo, formas de relación con las autoridades escolares,
concepciones sobre su papel, concepciones sobre las relaciones de la escuela
con la comunidad, tradiciones y costumbres escolares, festejos. todos estos
aprendizajes, aunados a la situación laboral de los maestros en cuestiones como
salario, prestaciones, organización sindical, participación, que se refieren al
magisterio como trabajo, los van moldeando de alguna manera.
Dimensión interpersonal
En la práctica educativa, como en
toda actividad humana, se genera un cierto tipo de relaciones entre las
personas involucradas en ella, particularmente entre los maestros, alumnos,
padres de familia y directivos de la escuela. estas relaciones constituyen la
dimensión interpersonal de la práctica docente.
En el análisis proponemos destacar la
importancia que tienen el tipo de convivencia y las relaciones interpersonales
que se dan en la escuela, como la base de un conjunto de aprendizajes sumamente
importantes para maestros y alumnos.
La colaboración o la rivalidad,
el individualismo o la solidaridad, la sumisión o la confianza en sí mismo, el
diálogo o la arbitrariedad, la autonomía o la dependencia, son algunos ejemplos
de aprendizajes sociales que se propician a través de las relaciones
interpersonales que se viven cada día en la escuela.
Dimensión social
El trabajo docente es un quehacer
social que se desarrolla en un contexto particular histórico, político,
cultural, económico y social, que le imprime ciertas exigencias al trabajo del
maestro y que al mismo tiempo es el espacio de incidencia de sus
enseñanzas.
En esta dimensión invitamos al
maestro a reflexionar sobre el sentido de su quehacer en el momento histórico
que vive, en el contexto particular en el que se desempeña; en las expectativas
que hay sobre él y las presiones que recibe tanto por parte del sistema como de
los destinatarios de sus tareas. revisar, asimismo, la concepción que tiene de
su función ante la sociedad, así como de las distintas formas en que la expresa
desde la escuela.
Dimensión didáctica
Ante cada nuevo grupo de
estudiantes, la tarea específica del maestro es facilitarles el acceso al
conocimiento, para que se apropien de él y lo recreen, hasta que logren “decir
su palabra frente al mundo” (1).
Al considerar esta dimensión,
cada maestro tiene la oportunidad de analizar la forma en que se acerca al
conocimiento para transformarlo en materia de enseñanza en el salón de clases.
Invitamos al maestro a recuperar
y analizar cuestiones como los métodos de enseñanza que utiliza, la forma en
que organiza el trabajo con sus alumnos, el grado de conocimiento que tiene de
ellos, las normas que rigen el trabajo en el aula, los tipos de evaluación que
emplea, la manera en que enfrenta los problemas académicos de sus alumnos y los
aprendizajes adquiridos por ellos.
Dimensión valoral
El proceso educativo nunca es neutro, siempre
está orientado por un principio ético hacia la consecución de ciertos valores;
en él, el maestro tiene un lugar especial en la formación de ideas, actitudes y
modos de interpretar la realidad en sus alumnos.
Los valores que guían la práctica educativa
cobran vida y se recrean o se invalidan en el salón de clases y en la escuela,
a través de las personas y sus relaciones interpersonales.
Al analizar esta dimensión los invitamos a que
reflexionen en el conjunto de creencias, actitudes, convicciones e ideología
que conforman su código valoral, a partir del cual su vida personal y
profesional adquiere un determinado significado.
La importancia de analizar
aspectos valorales se debe al hecho de que cada maestro, de manera intencional
o inconsciente, está comunicando continuamente su forma de ver y entender el
mundo; de valorar las relaciones humanas y de apreciar el conocimiento, lo cual
tiene gran trascendencia en la experiencia formativa que el alumno vive en la
escuela.
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